El cristiano admira la vida humana y descubre en ella un don de Dios que la hace poseedora de un valor y una dignidad inviolable.
Por lo que siente la llamada a :
-Conocerla en profundidad.
-Recibirla con agradecimiento.
-Defenderla de las amenazas: agresiones, interrupciones voluntarias y manipulaciones inadecuadas.
-Promoverla siendo fecundo.
-Cuidarla creando las mejores condiciones para ella.
martes, 9 de junio de 2009
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